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Arquitectura

Una casa para disfrutar en San Francisco

En esta casa histórica se honra el pasado, pero con un twist contemporáneo.

Diseño interior: NICOLEHOLLIS

Arquitectura: Aleck Wilson

Desde su fecha de construcción inicial, en 1886, esta vivienda victoriana situada en el exclusivo barrio Russian Hill ha tenido varias vidas. En 1916, la primera arquitecta de California, Julia Morgan, la transformó con un estilo italianizante para el comerciante de arte David Atkins. Luego, durante varios años la casa perteneció al diseñador Anthony Hail, y recientemente fue comprada por una pareja con tres hijos amante de la innovación y la creatividad.

Una casa para disfrutar en San Francisco

Los dueños acudieron al equipo de NICOLEHOLLIS, el cual llevó a cabo un proyecto de renovación de tres años. Respetar el cuidadoso trabajo de Julia Morgan fue algo esencial para Nicole Hollis, socia y directora creativa de NICOLEHOLLIS. Muchos elementos de origen, como las molduras y las chimeneas, fueron preservados, pero fue esencial adaptar los espacios a un estilo de vida contemporáneo, así como proporcionar todo el confort del siglo XXI. Se quitó una pared para abrir la cocina hacia la sala, creando así un espacio de vida multifuncional que sirve tanto para el entretenimiento como para comer en familia o trabajar en casa. Algunos de los principales requerimientos fueron dar una sensación de mayor amplitud, dejar entrar más luz natural gracias a ventanas más amplias, crear una conexión directa con el jardín (en la parte trasera de la vivienda), así como adaptar los espacios a una vida con niños. Se trató de “reinventar la casa con una sensibilidad moderna, pero conservando su alma”, en palabras de Nicole Hollis.

Una casa para disfrutar en San Francisco

Extendidas en 383 metros cuadrados, las áreas interiores se organizan en tres plantas con la sala, el comedor y la cocina al nivel de la calle. Una nueva escalera lleva al piso inferior, que alberga el family room, un cuarto de invitados con una sala de baño y una cava. Además, el dueño soñaba con tener un espacio para almacenar su equipo de montañismo —colocado en una estantería colorida— y para su moto —en un mueble de acero recuperado—. En la planta superior, que alberga el dormitorio de los niños y una oficina, la nueva habitación principal ocupa el lugar del antiguo salón de baile y refleja la elegancia de antaño gracias al parquet, las molduras victorianas y la chimenea de mármol francesa. Diseñados por NICOLEHOLLIS, dos muebles de latón pulido con espejos sirven de clóset.

Una casa para disfrutar en San Francisco

Con una mezcla de elementos arquitectónicos de origen, piezas de mobiliario de varios estilos y épocas, así como una extensa colección de arte contemporáneo, esta vivienda ilustra cómo fusionar pasado y presente para crear una propiedad atemporal con mucho carácter.