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Arquitectura

Esencia histórica en la Ciudad de México

El arquitecto Benedikt Fahlbusch encontró su departamento ideal en un edificio con historia.

Para Benedikt Fahlbusch, socio y director de proyectos del despacho mexicano JSa, encontrar su hogar de ensueño en la colonia Juárez de la Ciudad de México no fue fácil.

“En esta zona hay muy pocos departamentos a la venta”, comentó. Originario de Alemania, donde nació, estudió y radicó muchos años, Benedikt Fahlbusch soñaba con vivir en un lugar con historia y encanto mexicano. “En Berlín es muy típico vivir en edificios de inicios del siglo pasado con espacios muy amplios, techos altos y cornisas de yeso. Extrañaba mucho eso, y este departamento refleja esta sensación”, compartió el arquitecto.

Durante nueve meses llevó a cabo una renovación cuyo mayor objetivo consistió en respetar las características de origen del edificio diseñado por Miguel Ángel de Quevedo en 1912 —como las cornisas, la carpintería y el suelo— pero con una interpretación nueva. 

Esencia histórica en la Ciudad de México

“Fue importante conservar la esencia de una planta arquitectónica atípica que ofrece un recorrido sorprendente”, destacó Fahlbusch. Sin embargo, varios cambios fueron hechos para favorecer la organización de las distintas áreas, que ahora se unen de manera más natural. Se quitaron dos paredes para abrir el espacio; la antigua cocina fue transformada en un vestidor, y el comedor en la recámara principal. “Fue esencial garantizar el flujo de la luz natural en todo el departamento, que cambia conforme vayan pasando las horas”, comentó.

Recorrer el espacio, analizar cada rincón y planear cómo adecuarlo a sus necesidades fue la etapa que más le gustó al arquitecto en el marco de este proyecto. “A pesar de que es una vecindad de alta densidad, hay una privacidad absoluta. No tengo y no se requieren cortinas”, comentó el arquitecto.

El yeso en las paredes, la madera de pino en el suelo y los techos con dibujos originales de más de 100 años de edad, así como varios otros acabados que datan de la época de la construcción crean una atmósfera única. “Los pisos de pasta tienen unos diseños un poco más contemporáneos pero se integran perfectamente”, añadió Benedikt Fahlbusch, quien gracias a su paciencia y buen ojo diseñó su oasis perfecto en la Ciudad de México.