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Arquitectura

Un faro de luz, una residencia paradisíaca en Madagascar

Ubicada en una isla frente a la costa noroeste de país africano, una casa de madera perforada dialoga con los elementos naturales.

ARQUITECTURA E INTERIORISMO: SCEG

Eel propietario de esta vivienda de 350 metros cuadrados se enamoró —hace 20 años— de la isla paradisíaca Nosy Be, en Madagascar, cuando tuvo la suerte de admirar sublimes puestas de sol en la playa. Hoy, a sus 65 años de edad, el corredor de seguros —quien estudió Filosofía, una disciplina que continúa inspi-rándolo en su vida cotidiana— compró su terreno de ensueño. Además, le apasiona el continente africano y es dueño de varios hoteles en Madagascar y Sudáfrica. Él pidió al joven dúo del despacho italiano SCEG (creado en 2011 y basado en Turín) que le tradujera su visión en una realidad. Para lograrlo, el propietario quiso que los arquitectos viajaran a la isla para descubrir sus tradiciones, la belleza del paisaje y experimentar por sí mismos la magia de la luz natural.

Desde su primera visita a Nosy Be, los cofundadores de SCEG, Eirini Giannakopoulou (Grecia, 1983) y Stefano Carera (Italia, 1984), empezaron inmediatamente a visualizar el proyecto que se volvió un refugio perfecto para escapar de la rutina del trabajo. Concibieron una casa de madera que filtra los rayos del sol a través de pequeñas aperturas cuadradas en la fachada.

Conoce una residencia paradisíaca en Madagascar

En una caja perforada se aloja la vivienda que parece una vela, pues de noche ilumina el lugar. El cambio de la luz —a lo largo del día— transforma a cada instante el color de la superficie de madera, creando así efectos y sensaciones diferentes.

Por una parte, la arquitectura permite proteger del sol, del viento y de la lluvia, además de proporcionar privacidad. Por la otra, es una estructura permeable que conecta continuamente la casa con su entorno.

En el exterior, la estética hace referencia a las características de las casas típicas de Madagascar, que son elevadas y tienen un techo inclinado.
 

Un faro de luz, una piscina paradisíaca residencia en una isla de Madagascar

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Organizada en dos niveles con un patio y una amplia terraza, la vivienda cuenta en el interior con tres volúmenes de concreto que protegen el corazón de madera. Las formas de cada elemento y el posicionamiento de las ventanas fueron definidos por la geometría del tejado y la vista excepcional.

La sala, el comedor, la cocina y dos dormitorios se albergan en la planta baja. En el segundo piso, se alojan dos amplias habitaciones con terrazas y salas de baño.

Cada recámara tiene su propia entrada, pues la privacidad y la sensación de libertad fueron dos conceptos clave en el marco de este proyecto.

Las áreas interiores se abren claramente hacia el entorno, y los tonos se combinan con la madera utilizada en abundancia en el techo, las paredes y el suelo, así como en varias piezas de mobiliario. La decoración exótica y fresca invita a relajarse en una atmósfera propicia para el descanso y la contemplación.

Un faro de luz, una dormitorio 
paradisíaco en Madagascar

Durante el día se aprovechan los espacios en la sombra, mientras que, de noche, las pequeñas ventanas iluminadas parecen encender el amplio volumen como si fuera un faro en el mar.

Imaginada para ser un lugar acogedor y maravilloso para compartir buenos momentos con amigos y familia, a través de su arquitectura y diseño interior, esta casa honra la isla en la que se encuentra, destacando la riqueza y el encanto de la cultura de Madagascar.

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