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¡Bienvenido al hogar de Poppy y Cara Delevingne en Los Ángeles!

Las hermanas Delevingne llevan sus vibrantes personalidades a todos los rincones de su vivienda.

El panorama es ideal para una chick flick atrevida: dos glamurosas hermanas de Londres, ambas top models y actrices, y descendientes de la aristocracia británica, deciden vivir juntas en la soleada ciudad de Los Ángeles. Además, decoran su nueva “guarida” estadounidense con una máquina de pinball de Playboy, un bar con aires náuticos al estilo de La isla de Gilligan, y un tubo de striptease.

Los cocteles fluyen libremente, por lo que se avecinan altas dosis de diversión. En pocas palabras, ésta es la historia de la fascinante vivienda californiana de Poppy y Cara Delevingne, un statement de estilo desenfrenado y rebelde, con el sello único de las hermanas. “L.A. puede ser un lugar muy solitario. Realmente es necesario hacer un gran esfuerzo para ‘conectar’ con las personas. Desde que alguna de nosotras siempre ha tenido que visita L.A. por una u otra razón, estar en familia tomó todo el sentido del mundo”, menciona Cara, quien también habla sobrelos “inconvenientes” de vivir juntas: “Ésta fue la oportunidad para construir nuestra casa de hermanas de ensueño. Por suerte, todavía nos dirigimos la palabra”, y Poppy agrega que esto también aplica para su marido, James Cook —ejecutivo británico de aviación en el colectivo We—. “El compartir una casa a estas alturas de sus vidas es una increíble historia. Ellas realmente son excelentes compañeras”, menciona el arquitecto Nicolò Bini de Line Architecture, firma basada en L.A., quien trabajó muy de cerca con las hermanas Delevingne, para llevar su fantasía californiana a la vida real. 

estancia de la residencia

El escenario donde las hermanas se divierten es una vivienda de los años 50lujosa y sin pretensiones—, discretamente escondida en una calle silenciosa y tranquila. La casa está compuesta por dos master suites en diferentes pisos, cada una con entrada propia. “Quería crear una ‘experiencia L.A.’ para ellas, con inspiración en el estilo mid-century californiano, en el barrio bohemio de Laurel Canyon, y con guiños a la extravagancia de Beverly Hills, a la cultura del surf, y con un poco de influencia mexicana”, expresa el arquitecto Bini. “Como resultado, unimos todas estas referencias con el encantador estilo británico de las hermanas”.

Este escenario exótico del que Bini habla está plasmado a la perfección en el comedor laqueado en esmeralda —junto con una lámpara de ratán en forma de mono—, y en la tapicería de terciopelo rosa y verde de la sala. Abundan también las hojas de plátano y las palmas en los textiles y papeles tapiz. Las sombrillas a rayas del exterior remiten a las icónicas imágenes del fotógrafo Slim Aarons.

Por último, los lavamanos marroquíes fueron comprados por Poppy en Marrakech, durante su luna de miel. “Poppy tiene mejor ojo que yo, su gusto es impecable, así que dejé que ella tomara las riendas de la decoración”, menciona Cara sobre el talento de su hermana mayor. Poppy, en cambio, lo relata de distinta manera: “Básicamente yo soy una control-freak. Las dos tomamos decisiones en cuanto al diseño, pero yo fui la única obsesionada con el color de los aros de las cortinas”. Por su parte, Bini da el crédito a ambas hermanas por igual, gracias a su visión y a su entusiasmo durante todo el proyecto. “Fueron excelentes editoras y diseñadoras, y siempre estuvieron dispuestas a lo que fuera. Las frases que empezaban con ‘esto es lo más loco que has oído…’, fueron las ideas que llevamos a cabo primero”, menciona Bini. Como ejemplo de ello, el arquitecto habla sobre la monumental litera del cuarto de visitas: una estructura con marco de metal y revestida en bambú, que sostiene los dos colchones matrimoniales. “Esta cama fue idea de Cara y fue genial”, agrega Poppy.

el comedor de la vivienda

El gusto personal de cada hermana salió a la luz en el diseño de sus propias suites. En la habitación de Poppy, la pieza fresca y sublime del espacio es una pared cuyo papel tapiz pintado a mano es de De Gournay, en el que aparecen changos y tucanes descansando en un árbol, y plantas sobre un azul tiffany. “Me enamoré de De Gournay desde adolescente; en Londres tengo un tapiz similar en el baño de mi casa. Es un tema recurrente”, explica Poppy.

“Para mi recámara en L.A., quise crear una atmósfera calma con tonos suaves en rosa y azul, alfombras marroquíes y textiles súper suaves. Se siente como estar en el cielo”. En contraste, la recámara de Cara Delevingne, en la planta baja de la vivienda, es un asunto más temperamental, con reminiscencias claras a un genuino club nocturno para caballeros, dotado de mucho sex appeal.

Entre sus excentricidades, hay una amplia cama de poco más de tres metros, colocada sobre una plataforma de espejos —perfecta para una pijama party—. “La recámara se siente como la mansión Playboy, pero con un toque Art Déco. Por si fuera poco, se agregó un patrón de David Hicks”, Cara
expresa emocionada. “Yo quería retomar el concepto de ‘casa de soltero’ y hacerlo mío”, agrega.

la habitacion de poppy delevigne

Para que la casa pareciera un men’s club más realista, se construyó un bunker para fiestas —al lado de la habitación de Cara—. Este espacio está saturado de ideas atrevidas como paredes alfombradas, un techo creado con espejos, un tubo de striptease, luces disco, y una variedad de imágenes de mujeres topless sobre canvas de terciopelo negro —la dosis perfecta de riesgo, diversión y desenfreno—. Cara habla sobre su provocativa “guarida” con una frase de Nelly, autoridad en el hip-hop: “Como él expresó, es importante tener una amiga que cuente con un tubo en el sótano de la casa”.

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