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Así es la estación secreta del metro de la Ciudad de México

Además de las casi 200 paradas que componen la red del metro, hay una estación especial por estar oculta al público general. Aquí repasamos su inesperada composición.

El Metro es quizá uno de los mayores emblemas de la Ciudad de México: desde su diseño único en iconografía y estaciones, hasta su amplia red que lo colocan entre los más extensos del mundo. Prácticamente cualquier tour por la capital mexicana implica como experiencia requerida viajar por este sistema de transporte o visitar alguna de sus más sorprendentes instalaciones: murales en Copilco, un museo de la ciencia en La Raza o los techos paraboloides de Félix Candela en Candelaria y San Lázaro, sólo por referir algunos ejemplos.

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Sin embargo, un espacio como este, que aglutina a millones de personas al día, no escapa a los más peculiares detalles. Uno de ellos es la existencia de estaciones del metro que nunca vieron la luz pese a haber sido pensadas en algún momento dentro de los planes de alguna de las 12 Líneas que integran la red. En total suman 14 hoy no construidas; de esas, destaca una entre Zócalo y Pino Suárez, otra entre Zapata y Coyoacán, y dos después de Barranca del Muerto, en San Ángel y Loreto.
 

Mapa de las estaciones del metro de la Ciudad de México.

Pero sin duda, el aspecto más inesperado es la existencia de una estación del metro secreta, sí construida, pero que a diferencia de las descritas antes, nunca fue concebida para que estuviera en servicio. Se trata de una réplica de una estación de la Línea 12, es decir, de la última Línea del Metro que se desarrolló, apenas inaugurada en 2012, y cuya función principal es servir para capacitar a los trabajadores de este transporte.

Se encuentra como anexo a la estación del Metro Zaragoza (Línea 1) en donde también se encuentra el Instituto de Capacitación y Desarrollo del Metro (INCADE). Los elementos que la conforman son idénticos a los de una estación de Línea 12: la misma iconografía, una estación de control, la taquilla y varios torniquetes que, a su vez, evidencian su funcionamiento a través de una estructura transparente.

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Una vez cruzados estos, se llega a la reproducción de una línea ficticia, en la que por medio de pequeños trenes sobre vías, se explica a los trabajadores todos los aspectos de manejo: distancia entre convoyes desde que se sale de terminal hasta que se llega al destino, resolución de imprevistos, etcétera. Además, hay un control de tren idéntico al que se encuentra en los trenes, esto para poder aprender cómo operar el carro, frenarlo, y hasta simular la apertura y cierre de puertas.

Metro de la Ciudad de México

Más adelante está una réplica del Puesto Central de Control, en el que se puede monitorear la distribución de los trenes en servicio, así como sucede en un día normal, y aprender a tomar decisiones en caso de que se tenga que suspender la operación en alguna Línea del metro. Al final de todo este recorrido hay una reproducción de un túnel en el que están las diferentes señalizaciones y sus significados, y donde los futuros operadores aprenden incluso a cruzar correctamente las vías.

Con todo esto, la estación secreta es de alta importancia para el funcionamiento del Metro. Un eslabón más de la red que al menos en 2018 pudo transportar a más de mil 600 millones de usuarios en 44 millones de kilómetros recorridos, y que sigue siendo la columna vertebral de la movilidad en la CDMX.
 

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