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Detalles de El Irlandés que la convierten en la posible ganadora a Mejor Fotografía en los Oscar 2020

La última producción de Martin Scorsese sobre la vida de un gángster y su conexión con la mafia italoamericana competirá por el Oscar a Mejor Fotografía gracias al trabajo de un mexicano

Rodrigo Prieto es uno de los fotógrafos cinematográficos más cotizados de Hollywood. El mexicano ha colaborado en distintas ocasiones con Alejandro González Iñárritu, Pedro Almodóvar y Oliver Stone, pero es la dupla más reciente que forma con Martin Scorsese –con quien colaboró en The Wolf of Wall Street (2013) y Silence (2016)– la que le hizo por tercera vez nominado a Mejor Fotografía.

Conoce los detalles detrás de su trabajo en El Irlandés que podrían catapultarlo al Oscar por primera vez en su carrera:

Una óptica para cada década

A diferencia de otras películas que utilizan una sola línea temporal y flashbacks para aportar contexto del pasado, en El Irlándes el tiempo es un factor imponderable. El ambicioso proyecto de Scorsese se desarrolla a través de tres líneas temporales que abarcan seis décadas en la vida de Frank Sheeran. De ahí que el desafío para diferenciar un momento histórico de otro fuera mayúsculo.

Rodrigo Prieto y su equipo ayudaron a dar forma a la idea que tenía en mente Scorsese de presentar una película nostálgica que por momentos emulara al cine amateur. De ahí que cada década luzca distinta en lo que se refiere a cinefotografía: mientras que las décadas de los 50 aparecen con tonos brillantes y cálidos propios de una película Kodachrome, los 60 lo hacen con tonalidades Ektachrome y cuando se trata de las décadas subsecuentes la saturación es menor y aumenta el contraste.

The Irishman de Martin Scorsese

El uso de de-anging para rejuvenecer a los actores

Aunque en sentido estricto el de-anging es una técnica de imagen generada por computadora para rejuvenecer digitalmente a los actores y lograr que sus facciones aparenten menos edad, el reto de conseguir el maridaje perfecto entre los efectos visuales (a cargo de Pablo Helman) y la fotografía también correspondió al cinefotógrafo mexicano.

Para lograrlo, Prieto y Helman trabajaron desarrollando un sistema de cámara capaz de almacenar la información de cada rostro en patrones volumétricos con el fin de facilitar el trabajo de postproducción. Además, las escenas que representan el pasado de los protagonistas se filmaron con dos cámaras adicionales para captar la mayor cantidad de información tridimensional de De Niro y compañía. El resultado final está a la vista de todos y ha sido valorado positivamente por la crítica.

La última película de Scorsese está nominada a Mejor Fotografía en los Oscar

El arco visual completa una obra maestra

Además del desenlace especificado en el guión, la fotografía a lo largo de la cinta crea un arco visual que no sólo atraviesa épocas, también muestra el estado anímico y la personalidad de los personajes en cuestión, además del tono de la narración. Las escenas más lejanas al presente están cargadas de color, mismo que se va diluyendo conforme la película llega a su final, donde la ausencia de luz crea una atmósfera sombría propia del desenlace.

La cámara también responde a cada personaje y por lo tanto, la fotografía hace lo propio. Cuando se trata de la óptica de Frank Sheeran (un hombre duro, práctico y metódico) los ángulos son sencillos, lineales, nada rebuscados, tal y como lo expresa la identidad del protagonista.

Martin Scorsese dirigió el Irlandés

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