Versión web

Estilo de Vida

Hotel Eolo: Un refugio en la Patagonia

Al igual que el dios de la mitología griega, este hotel juega con los vientos para convertirse en un refugio que invita a admirar la naturaleza.

Interiorismo: Estudio Bustillo/ Josefina Laferrere
Arquitectura: Fernando Bustillo

Con vistas inmejorables a los paisajes patagónicos, este acogedor hotel descansa a la mitad del cerro Frías en El Calafate, Argentina. Desde ahí, los huéspedes pueden ver y sentir la imponente fuerza de la naturaleza que se hace presente en cada paso y en cada espacio; sin dejar de lado la sensación de calidez y confort que se busca al salir de casa.

A pocos kilómetros de la cordillera de los Andes y a sólo 45 minutos del Parque Nacional Los Glaciares, el Hotel Eolo permite a sus visitantes explorar su entorno, ya sea a través de actividades físicas como trekking, cabalgatas, paseos en bicicleta de montaña y avistaje de aves o, para aquellos que así lo prefieran, admirando las espectaculares vistas panorámicas que se enmarcan en cada una de las 17 exclusivas habitaciones y en los espectaculares espacios comunes.

Hotel Eolo: Un refugio en la Patagonia

Eolo, como su nombre nos permite presuponer, implicó un reto para los arquitectos, al enfrentarse a los fuertes y constantes vientos de la región. Por esta razón, los volúmenes se despliegan de tal forma que generan un patio central resguardado del viento pero descubierto, lo que permite relajarse y disfrutar cómodamente del aire libre.

El arquitecto Fernando Bustillo consiguió el diálogo entre el asombroso paisaje y la arquitectura a través del ejercicio de conectar personalmente con la naturaleza, y de preguntarse qué le gusta, qué siente y cómo desearía vivirla. Con esa carga emocional a cuestas, él recorrió el lugar mientras imaginaba situaciones que finalmente se tradujeron en arquitectura. “Se trata de soñar e imaginar y traducir esos sentimientos en un concepto que pueda transmitirse a otros, para lograr compartir nuestra visión”, expresó el arquitecto.

Hotel Eolo: Un refugio en la Patagonia

En cuanto a los materiales, Fernando Bustillo tomó como concepto la construcción rural local. Inspirado en ella, ideó una estructura metálica revestida al exterior con chapa galvanizada y con paneles de yeso de doble espesor al interior, para lograr un aislamiento que resistiera los intensos inviernos.

Sin descuidar detalle alguno, la sencillez del diseño de interiores en una paleta de colores neutros provoca una sensación de calma que permite el descanso del cuerpo y la mente. Por esta razón, las habitaciones no cuentan con pantallas de televisión, sino con sillones que dirigen la mirada hacia los grandes ventanales para admirar la verdadera protagonista: la Patagonia argentina. Y así, sin exuberancias ni pretensiones, la arquitectura toma lo que su entorno le da para enaltecerse y, a su vez, para enriquecer al visitante que la habita temporalmente. 

((Leer más: Así se añade un pop gráfico en el hogar sin perder su diseño chic))

¡Suscríbete a nuestro newsletter! Recibe a tu correo las últimas noticias de diseño, arquitectura, arte, cultura y viajes.